Definir la suma asegurada correcta es la decisión más importante al contratar un Seguro de Vida. Una protección demasiado baja deja a la familia expuesta; una demasiado alta encarece la prima sin necesidad. El equilibrio depende de tres factores: tus ingresos, tus deudas y tus dependientes económicos.
Empieza por tus ingresos
La regla más sencilla es proteger entre 5 y 10 años de tus ingresos. Si tu familia necesita cierto monto cada mes para vivir, multiplícalo por 12 y por los años que quieras asegurar. Ese número es tu punto de partida, no el techo.
Suma tus deudas
A esa cifra agrégale los saldos que tu familia tendría que enfrentar: la hipoteca, créditos automotrices, tarjetas o préstamos. La idea es que tu ausencia no se convierta también en una carga financiera.
Considera metas futuras
La educación universitaria de los hijos, el patrimonio que quieres heredar o el ingreso que tu pareja necesitaría hasta su propio retiro también forman parte del cálculo. Un buen asesor traduce todo esto en una cifra concreta y en una prima que se ajuste a tu presupuesto.
El factor tiempo
El Seguro de Vida es más accesible mientras más joven y saludable estás. Esperar “al momento adecuado” casi siempre significa pagar más o, en el peor de los casos, no poder contratarlo. El mejor momento para proteger a tu familia es hoy.



